jueves, 12 de febrero de 2015

2ª SESIÓN 12/02/15

En esta clase, se llevó a cabo en primer lugar la composición de los grupos. Mi grupo está formado  por: Ana Fernández Mancera, Ana Álvarez Cejudo, Soledad González Martínez y yo. Debíamos pensar un nombre para nuestro grupo que se relacionara con el tema y que fuera en inglés. Después de pensar decidimos que el nombre de nuestro grupo sería: Travellers Teacher.
Nos colocamos todos en grupos para poder trabajar esta sesión. Lola explicó que la Metodología Activa de esta sesión se denominaba “La Isla Desierta”. Las herramientas que debíamos utilizar eran la wiki y el twitter y como indicador, la organización y educación. Nos mostró el siguiente dibujo en la pizarra:




















Lola nos puso en situación: debíamos imaginar que estábamos en una isla desierta. Somos los únicos supervivientes. Hay un cofre en la isla. El objetivo que tenemos, que nos rescaten.
Me sentí un poco descuadrada porque no entendía cuál era el propósito o finalidad de realizar dicha historia, pero aun así, me pareció divertido inventárnosla entre todas. Nuestra historia quedó así:
En nuestro viaje hacia Hawái, nos sorprendió una fuerte tormenta que nos llevó hacia una isla desconocida. Nuestro barco fue destruido, por lo que no teníamos medios para regresar. Entre los restos de barco, encontramos un cofre el cual era imposible abrir. Decidimos investigar un poco la isla, con el fin de encontrar algo que sirviese para poder abrir nuestro cofre. Al tiempo, encontramos un lago rodeado de numerosas pierdas muy afiladas, las cuales nos podrían servir para abrir nuestro cofre. En el lago, visualizamos lanzas, arcos y restos de comida, sospechamos que en la isla habitaba gente, posiblemente una tribu. Con la ayuda de las rocas afiladas, en forma de palanca pudimos abrir nuestro cofre, en su interior, había cerillas, pistolas, comidas, cuchillos, mantas y una bengala. Al poco tiempo, se hizo de noche, debido al frio que teníamos y para poder calentar la comida del cofre, realizamos una candela con la ayuda de las cerillas. Debido al cansancio, nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente, despertamos rodeadas de indígenas que nos observaban fijamente. Creyeron que éramos dioses ya que nunca habían visto a personas con nuestro aspecto. Por ello, nos cuidaron y mantuvieron durante un tiempo. Durante una semana, nos enseñaron a sobrevivir, compartimos nuestras culturas y métodos de supervivencia. Además, nos mostraron la isla, así como la montaña o el lago, donde ellos se bañaban y limpiaban sus escasas ropas.


Al cabo de dos semanas, visualizamos un avión que sobrevolaba la isla, hicimos uso de nuestra bengala para que nos vieran y así poder regresar a casa.


Poco a poco me iba adentrando en este mundillo, conociendo a gente nueva, al igual que me pasó al incorporarme en la Asociación Musical Santa María la Blanca. Sinceramente me sentía tranquila con mi grupo de trabajo porque las conocía y había trabajado con anterioridad con ellas. De la misma forma, al entrar en la Banda lo hice conjuntamente con mi hermano, con el que podía contar y me sentía segura.

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