En esta clase, se llevó
a cabo en primer lugar la composición de los grupos. Mi grupo está formado por: Ana Fernández Mancera, Ana Álvarez
Cejudo, Soledad González Martínez y yo. Debíamos pensar un nombre para nuestro
grupo que se relacionara con el tema y que fuera en inglés. Después de pensar
decidimos que el nombre de nuestro grupo sería: Travellers Teacher.
Nos colocamos todos en grupos para poder
trabajar esta sesión. Lola explicó que la Metodología Activa de esta sesión se
denominaba “La Isla Desierta”. Las herramientas que debíamos utilizar eran la
wiki y el twitter y como indicador, la organización y educación. Nos mostró el siguiente dibujo en la pizarra:
Lola nos puso en
situación: debíamos imaginar que estábamos en una isla desierta. Somos los únicos
supervivientes. Hay un cofre en la isla. El objetivo que tenemos, que nos
rescaten.
Me sentí un poco
descuadrada porque no entendía cuál era el propósito o finalidad de realizar
dicha historia, pero aun así, me pareció divertido inventárnosla entre todas.
Nuestra historia quedó así:
En
nuestro viaje hacia Hawái, nos sorprendió una fuerte tormenta que nos llevó
hacia una isla desconocida. Nuestro barco fue destruido, por lo que no teníamos
medios para regresar. Entre los restos de barco, encontramos un cofre el cual
era imposible abrir. Decidimos investigar un poco la isla, con el fin de
encontrar algo que sirviese para poder abrir nuestro cofre. Al tiempo,
encontramos un lago rodeado de numerosas pierdas muy afiladas, las cuales nos
podrían servir para abrir nuestro cofre. En el lago, visualizamos lanzas, arcos
y restos de comida, sospechamos que en la isla habitaba gente, posiblemente una
tribu. Con la ayuda de las rocas afiladas, en forma de palanca pudimos abrir
nuestro cofre, en su interior, había cerillas, pistolas, comidas, cuchillos,
mantas y una bengala. Al poco tiempo, se hizo de noche, debido al frio que
teníamos y para poder calentar la comida del cofre, realizamos una candela con
la ayuda de las cerillas. Debido al cansancio, nos quedamos dormidos.
A
la mañana siguiente, despertamos rodeadas de indígenas que nos observaban
fijamente. Creyeron que éramos dioses ya que nunca habían visto a personas con
nuestro aspecto. Por ello, nos cuidaron y mantuvieron durante un tiempo.
Durante una semana, nos enseñaron a sobrevivir, compartimos nuestras culturas y
métodos de supervivencia. Además, nos mostraron la isla, así como la montaña o
el lago, donde ellos se bañaban y limpiaban sus escasas ropas.
Al
cabo de dos semanas, visualizamos un avión que sobrevolaba la isla, hicimos uso
de nuestra bengala para que nos vieran y así poder regresar a casa.
Poco a poco me iba adentrando en este mundillo, conociendo a gente
nueva, al igual que me pasó al incorporarme en la Asociación Musical Santa
María la Blanca. Sinceramente me sentía tranquila con mi grupo de trabajo
porque las conocía y había trabajado con anterioridad con ellas. De la misma
forma, al entrar en la Banda lo hice conjuntamente con mi hermano, con el que
podía contar y me sentía segura.


Muy bien...
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